ACTIVIDAD FÍSICA Y RENDIMIENTO ACADÉMICO: UNA SINERGIA NECESARIA
En este artículo, Manuel de Jesús Montoya Flores, estudiante de séptimo semestre de la Licenciatura en Educación Física y Deportiva de la Universidad Pablo Guardado Chávez, reflexiona sobre la relación entre la actividad física y el rendimiento académico. Bajo la tutoría académica de la Dra. Xitlali Torres Aguilar, explica cómo el movimiento puede favorecer la atención, la memoria, el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes universitarios.
ARTÍCULO DE REFLEXIÓN
Autor: Est. Manuel de Jesús Flores Estudiante de séptimo semestre de la Licenciatura en Educación Física y Deportiva, Universidad Pablo Guardado Chávez, México. Tutora académica: Dra. Xitlali Torres Aguilar
8/23/20267 min read


ACTIVIDAD FÍSICA Y RENDIMIENTO ACADÉMICO: UNA SINERGIA NECESARIA
Autor: Est. Manuel de Jesús Flores
Tutora académica: Dra. Xitlali Torres Aguilar
Autor Invitado de ConCiencia en Movimiento
Introducción
La actividad física regular suele ser un factor relevante en el entorno universitario, particularmente en la formación de estudiantes de Licenciatura en Educación Física y Deporte; sin embargo, en algunas ocasiones se observa que no todos los estudiantes de estas carreras realizan la misma cantidad de ejercicio o actividad física durante la semana o integran el ejercicio en su rutina semanal. Esta heterogeneidad plantea la interrogante de si la práctica regular de actividad física se relaciona con aspectos como el rendimiento académico, los niveles de atención, la concentración y la disposición conductual durante el proceso de aprendizaje.
En este contexto resulta pertinente analizar la relación entre la actividad física y el rendimiento académico desde una perspectiva integral, considerando que el aprendizaje universitario no dependa únicamente de las capacidades intelectuales del estudiante, sino también de factores fisiológicos, y conductuales que influyen de manera directa en su desempeño. La evidencia científica ha señalado que la práctica sistemática de actividad física favorece proceso cognitivos como la memoria, la atención sostenida, la velocidad de procesamiento de información y las funciones ejecutivas, son elementos indispensables para afrontar las exigencias propias de la educación.
Asimismo, la adopción de hábitos físicamente activos se ha asociado con una mejor regulación emocional, una disminución de los niveles de estrés y ansiedad, así como un incremento en la motivación, la disciplina y la percepción de autoeficacia. Estas variables, aunque en ocasiones son consideradas de manera independiente, constituyen componentes fundamentales que pueden repercutir significativamente en el rendimiento académico de los estudiantes, especialmente en aquellos cuya formación se encuentra estrechamente vinculada con el movimiento humano y la práctica deportiva.
Actividad física: una aliada del aprendizaje
En el ámbito universitario, el desempeño académico es un indicador clave del aprendizaje que está sujeto a diversas variables. Por un lado, la práctica constante de ejercicio físico estimula funciones cognitivas esenciales como la memoria y la concentración, asociándose con mejores resultados académicos. Por otro lado, el estrés actúa en sentido contrario; al restringir el flujo sanguíneo y de nutrientes a la corteza prefrontal, deteriora la capacidad de enfoque y retención del estudiante.
La evidencia científica ha señalado que la práctica de actividad física puede influir positivamente en el rendimiento académico y en la vida cotidiana al generar bienestar mental. En este sentido, la evidencia científica actual destaca los aportes del autor John J. Ratey, quien explica que el ejercicio físico favorece el fortalecimiento cerebral al aumentar el flujo sanguíneo y la liberación de sustancias vinculadas al aprendizaje y la memoria.
Por lo anterior, la actividad física constituye uno de los pilares fundamentales para el desarrollo integral del ser humano, debido a que sus beneficios trascienden en el ámbito fisiológico e inciden de manera significativa en las dimensiones cognitivas, psicológicas y sociales.
En el contexto universitario donde las exigencias académicas demandan elevados niveles de atención, razonamiento, memoria y autorregulación, la práctica sistemática ha sido reconocida como un factor capaz de favorecer el desempeño intelectual y optimizar los procesos de aprendizaje. Desde esta perspectiva, la actividad física no debe concebirse a una estrategia orientada al mantenimiento de la salud sino como un componente que puede contribuir al fortalecimiento de las capacidades necesarias para el éxito académico.
Actividad física y rendimiento académico
En los últimos años, diversas investigaciones han analizado la relación entre la actividad física y el rendimiento académico en estudiantes universitarios. Los resultados señalan que mantener un estilo de vida activo favorece procesos cognitivos como la atención, la memoria y la concentración, los cuales son esenciales para un buen desempeño en el ámbito escolar.
Para considerar la importancia de la actividad física y su impacto en el rendimiento académico, investigaciones previas indicaron la presencia de una sustancia que podría mejorar el rendimiento académico. La literatura reciente sugirió la presencia de un factor neurotrópico derivado del cerebro (BDNF), cuya síntesis mejora con la aptitud cardiorrespiratoria y cuya actividad podría afectar el rendimiento académico. El BDNF desempeña una función importante en diferentes funciones y procesos cerebrales, como proporcionar plasticidad sináptica en el hipocampo, modular la creación de circuitos neuronales, influir en el rendimiento en la toma de decisiones emocionales y ayudar a establecer la memoria a largo plazo. Además, se han encontrado niveles más bajos de BDNF en niños y adolescentes obesos, lo que sugiere la posibilidad de un rendimiento académico reducido.
Asimismo, se sugiere una asociación positiva entre el alto rendimiento académico y una buena condición física, medida a través de diferentes pruebas físicas, como abdominales cortos, salto de longitud con los pies juntos, flexión de tronco hacia adelante, flexión-extensión de codos y la prueba de Navette. Los estudiantes que tuvieron un mayor rendimiento académico mostraron puntuaciones más altas en estas pruebas. Asimismo, se ha señalado que la actividad física contribuye a la regulación de factores psicológicos estrechamente vinculados con el rendimiento académico, entre ellos la reducción del estrés, la ansiedad y los síntomas de fatiga mental, además del incremento de la motivación, la autoestima y el bienestar emocional; dichos beneficios generan un entorno propicio para el aprendizaje significativo, favoreciendo una mayor participación en las actividades escolares, una mejor capacidad de concentración y un incremento en la persistencia ante las exigencias académicas.
Desde una perspectiva fisiológica, el ejercicio físico incrementa el flujo sanguíneo cerebral, mejora la oxigenación de los tejidos nerviosos y estimula liberación de neurotransmisores y factores neurotrópicos que favorecen la neuroplasticidad. En consecuencia, la relación entre actividad física y rendimiento académico debe de comprenderse desde un enfoque multidimensional, en el que convergen mecanismos biológicos, cognitivos, psicológicos y sociales. Esta interacción explica por qué los estudiantes físicamente activos presentan, en términos generales mayores niveles de atención, mejores hábitos de estudio, una mayor capacidad para resolver problemas y un desempeño académico superior en comparación con aquellos que mantienen estilos de vida sedentarios.
Conclusión
Las investigaciones centradas en estudiantes universitarios, podría ayudar a identificar qué tipos de actividades físicas realizan con mayor frecuencia y si existe una relación entre dichas prácticas y sus resultados académicos. La información obtenida podrá servir como la base para futuras investigaciones y para el diseño de estrategias que promuevan el estilo de vida saludable dentro de la comunidad universitaria.
Esta reflexión busca generar un primer acercamiento para valorar el papel de la actividad física y el rol fundamental del docente de educación física. Se destaca la importancia de esta práctica no solo para la salud y el bienestar, sino también como un factor influyente en el rendimiento académico y la formación profesional de los futuros licenciandos en el área. Asimismo, esta investigación aporta información valiosa para que docentes y autoridades educativas implementen acciones que fortalezcan la actividad física en el entorno universitario.
De igual manera, investigaciones que relacionen la actividad física y el rendimiento académico fortalecen el cuerpo de conocimiento existente, aportando evidencia que respalda la incorporación de programas de ejercicio físico como parte de las estrategias institucionales dirigidas al desarrollo integral del estudiante universitario. En este contexto, resulta indispensable promover una cultura orientada hacia la práctica sistemática de la actividad física, no únicamente como una herramienta para mejorar la condición física, sino como un recurso capaz de favorecer al desarrollo cognitivo, emocional y social de la población estudiantil.
Referencias
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